July 2010
Tal vez, en nuestra vida pasada estuvimos tan juntos como siameses que simplemente ahora merecemos una separación por siempre o al menos hasta que alguno de los dos muera y completar el círculo cósmico que me he inventado para nosotros.
De él yo amo sus silencios y la forma en que el humo sale de su boca. Hasta ahora me doy cuenta que las hileras grises que exhala invitan a probar de sus labios el sabor a vivir un instante eternamente.
De él yo amo sus manos y como el tiempo se detiene en ellas cuando sostiene un lápiz haciendo del grafito carne, haciendo de mi alma papel.
De él yo amo sus pies y los pasos que lo acompañan...